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Catedral Metropolitana de Guadalajara

Catedral Metropolitana de Guadalajara

Establecida la Diócesis en 1548 con sede en Compostela, allá se erigió la catedral, cuando se traslado la silla episcopal a Guadalajara, la primitiva parroquia de San Miguel, que estuvo frente al costado del teatro Degollado, sirvió de catedral mientras se construía la definitiva.

El 18 de mayo de 1561 se obtuvo la autorización por Cedula Real para edificar la iglesia Catedral, cuyo costo seria cubierto por la Real Hacienda, los encomenderos y los indios (disposición que no se cumplió del todo).

Así que el 31 de julio de 1561, Fray Pedro de Ayala quien fue el segundo obispo de Nueva Galicia, coloco y bendijo la primera piedra de este bello templo.

La ceremonia de la colocación

A la ceremonia de esta colocación asistieron los cabillos eclesiásticos y civil, la Real Audiencia y los nobles de la cuidad.

Poco después dio inicio la obra bajo la dirección del Alafre Martin Casillas, quien era »el maestro más insigne del reino».

La obra

Camino muy despacio pues hacía falta el dinero y para colmo de males, por un descuido, quemando pólvora para festejar las pascuas del Espíritu Santo, cayó sobre el techo del zacate un flamazo.

Pronto se propago la lumbre al templo que quedó convertido en pavesas.

Nada de »las muchas cosas de muy probado valor» se salvaron, a causa de esa desgracia ocurrida en 1574. Las pérdidas se estimaron en más de 20,00 ducados.

Con la falta de dinero y con la lentitud de los procedimientos administrativos, la construcción crecía muy lentamente. El Cabildo le manifestaba a las autoridades superiores, en abril de 1618, que ya se tiene culto en la nueva iglesia desde febrero, pero pasaban muy graves incomodidades por faltar mucho para acabar dicha obra, como es el coro, puertas, ventanales, gradas, sacristía, sala de cabildo y las demás oficinas necesarias.

A los cincuenta y seis años, seis meses , menos tres días después iniciada la obra, el lunes 19 de febrero de 1618 fue la dedicación de este templo, aunque se encontraba aun sin decorar, la fachada incompleta y sin torres.

Traslado del Santísimo Sacramento

Se cuenta que ese día el Deán Antonio de Ávila de la Cadena acompañado de muchos fieles, traslado el santísimo Sacramento de la vieja a la nueva Catedral.

Después de la audiencia estaba otra banca de la cuidad, un estrado de tablas con sus barandas, en que se arrimaban las señoras oidoras, y el banco de oficiales reales que no tenía espaldar… la dedicación se hizo bajo el título de la Asunción de la Sma, virgen.

Los primeros altares fueron muy modestos a causa de la escasez de fondo en que se hallaba, entonces el cabildo eclético; pero poco a poco fueron sustituidos por otros mejores, debidos a la piedad de algunos capitulares adinerados que destinaron gruesas sumas a la reconstrucción de los altares dedicados a los santos de su especial devoción.

El templo se enriqueció

Según dice el P. de la castilla, durante el pontificado de Exmo Sr. Garabito se enriqueció este templo con vistosos colaterales y una crujía se formó un amplio cementerio. Precisamente en el lugar que ocupa ahora el Sagratorio Metropolitano.

Sus pretiles se coronaron de barandillas y almenas y se terminó la principal torre que queda al norte, próxima al palacio episcopal. Poco después quedo también concluida la que está más al sur.

Cada una de estas torres estaba rematada por una enorme bola de piedra que sostenía una pesada estatua de cantera revestida de láminas o chapas de plomo representado una de ellas a San Miguel Arcángel y la otra al apóstol Santiago.

Temblores

Hubo varios temblores que dañaron la construcción de Catedral, en 1687, 1739, 1749 y 1818 principalmente, el 22 de octubre del 1749 se cayó el frente del templo y el 31 de mayo de 1818, se derrumbaron las ya no nombradas torres que eran muy parecidas a las que tiene el templo de San Francisco de esta ciudad.

Muchos años duro la catedral sin torres, fue hasta mediados del siglo XlX cuando el Arq. Manuel Gómez Ibarra construyo las actuales; »costaron, del 30 de julio de 1851 al 15 de julio 1854, 33,521 pesos más 7,166 de honorarios al arquitecto a razón de 2,000 pesos anuales» (se empleó piedra pómez para aligerarlas en caso de temblor).

Leyenda de las torres

Se cuenta una leyenda sobre la construcción de dichas torres. Se dice que cuando el obispo Aranda y Carpintero, después de la procesión de Corpus (por 1850-1851), el prelado amortiguaba el calorón de junio con pitayas servidas en un platón de aquellos con figuras y paisajes donde se veían campanarios pirámides, como los nuestros, y los dio por modelo al arquitecto Gómez Ibarra.

Como dato curioso, las torres de este templo no miden lo mismo, la del lado norte mide 65,91 y la del sur 65.55, esta diferencia estriba en que la cruz del sur fue encajada un poco más al ser colocada en la punta de esta torre. Estas torres albergan a 16 campanas.

La más vieja data de 1661 y la más joven de 1877. El 22 de octubre de 1716, el obispo Mimbela consagro solemne esta iglesia y altar en honor a la Asunción de la Sma. Virgen , encerrando en el altar las reliquias de los santos mártires Concordio, Celso, Defente y Felicisimo.

 

 

 

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